Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Malaver. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Malaver. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de agosto de 2012

Chávez: El hombre de las calamidades

Manuel Malaver

(@MMalaverM en Twitter)
CARACAS (infoCIUDADANO)




Si el comienzo de los 14 años de chavezato tuvieron como sello aquella tragedia de Vargas que aun provoca escalofríos en el inconsciente colectivo nacional, el final tendrá también el tatuaje de los desastres naturales  de los  últimos días que dejan en millones de venezolanos la certeza de que una suerte de inmerecido castigo divino destrozó sus vidas y les legó un futuro con difíciles posibilidades de recuperación.
¿Qué hicimos, cómo y en qué pecamos?, podría ser una pregunta que se retuerza en la mente de una humilde familia que huye despavorida ante la inminencia de un alud que sepulte sus bienes y sus vidas y la respuesta podría venirle de una voz en off que desde un maltrecho televisor  cuenta aun con unos pocos voltios para permitir retumbar una siniestra y aterradora voz:
“Tranquilos muchachos y muchachas, esto es pasajero: unas horas más y volveremos a tener un sol radiante. Ustedes saben, esto es un fenómeno mundial y a esta hora deben estar ocurriendo desastres parecidos en Nueva York, París, Londres, Tokio y Honk Kong. Ah, pero con una diferencia: allá el pueblo no ha conocido los beneficios de una revolución, ni cuenta con un líder que abandona su lecho de enfermo y la campaña electoral para estar con ustedes hombro a hombro y corazón a corazón para que no les falta nada”.
Y si el maltrecho televisor no fuera ahora un amasijo de vidrios, cables y chips rotos  podría fragmentar la imagen de un hombre entrado en años y en kilos, visiblemente enfermo, cansado, dando síntomas de alguna intoxicación,  y abrazando niños y ancianos que oyen y miran asombrados a este “salvador” del cual tenían pocas o ningunareferencia.
Pero sigue: “Yo les pido que tengan paciencia. Los llamados de la patria, del pueblo, jamás  me han encontrado ausente del país: Yo les prometo que para el 2018, o  mejor,  para 2025, no quedará un solo venezolano sin una vivienda digna. Bueno, la verdad es que para ese entonces ya ustedes y nosotros estaremos un poco viejos, ¿verdad Rafael? (le habla a Rafael Ramírez, el todopoderoso ministro de Energía y Minas y presidente de PDVSA), pero ¿quien dijo que los viejos, que los viejitos no soplamos?, Fíjense ustedes que Fidel con sus casi 90 años está más lúcido que nunca. ¿Y Mao?, Yo creo que  Mao pasó de los 90 ¿Y Kim Il Sung? Ese pienso que duró 100 años. ¡Ah gente pa durar esos revolucionarios! Y si ellos vivieron tanto ¿por qué tendría que ser yo la excepción? Ese es el desgraciado, el pitiyanki, el agente del Mosad, el nazi de Capriles que la ha agarrado ahora contra los ancianos, contra la gente de la tercera edad,  pero ¡cuídate Capriles!, te voy a meter preso por estar metiéndote con los mayores”.
Entra en el cuadro un general bisoleado y condecorado, que viste un impecable traje de campaña, creo que de apellido Barrientos, y muy nervioso, le dice al comandante-presidente: “Jefe, hay que escapar de aquí inmediatamente. Me informan que se aproxima una vaguada de tres pares que viene arrasando ranchos, árboles, puentes, sembradíos y en minutos dejará este claro hecho un solo alud. El helicóptero está prendido. Huyamos”.
Y Chávez da órdenes de apagar las cámaras de televisión y los micrófonos de la radio, se desprende del grupo donde hace segundos discurseaba, corre hacía el aparato que lo aguarda en una improvisada pista, y entre una  nube de polvo, hierbajos y hojas secas, se introduce en los asientos donde ya lo aguardan Ramírez, Barrientos y otro militar que es, al parecer. el ministro de Infraestructura.
La aeronave levanta el vuelo mientras, en efecto, un inmensa masa de barro, troncos, piedras, techos y paredes empieza a tomar posesión de la extensión, rápidamente abandonada, de la improvisada pista donde funcionarios y seguidores prepararon el set desde el que Chávez envió al país el mensaje de que era el presidente y candidato que ayudaba a los pobres golpeados por las lluvias e inundaciones en Cumanacoa,  y sus alrededores, en el Estado Sucre.
Visión apocalíptica que el candidato-presidente no alcanzó a ver porque las nubes bajas y la cerrada lluvia no permitían la visibilidad a un metro de distancia. Tuvo miedo y unos deseos inmensos de rezar. ¿Pero rezarle a quién ? Se había declarado marxista y comunista y ¿eso no era también una declaración a favor del ateísmo y del materialismo? Claro, había salido con aquello del Cristo de la Grita y del Santuario de la Virgen de Coromoto, pero había sido por la certeza de que, los únicos que podían salvarlo del cáncer que lo agobiaba,  eran Jehová, el Dios de los judíos y cristianos y los espíritus de la sabana.
Pero…  ¡cuánto había ofendido a la Casa de Israel y a la Iglesia de Cristo, cuánto había maltratado a rabinos, cardenales, obispos y sacerdotes y  había auspiciado, o se había hecho el loco, ante las noticias de la actuación de vándalos que destruían imágenes, templos y altares por toda Venezuela. Preguntó de pronto:
“Rafael: ¿Qué dicen los pilotos que alcanzan a ver desde los puestos de mando del aparato, que alcanzan a ver de esta tierra que dejamos quizá para siempre?
“Ya les pregunté presidente” dijo Ramírez”  y dicen que todo lo que se alcanza a ver es destrucción, destrucción y destrucción”. “Rafael ¿tenemos una Biblia aquí en el helicóptero?” preguntó otra vez el comandante-presidente…desolado.
“No presidente” dijo el funcionario “aquí lo que hay son libros marxistas y revolucionarios, como usted siempre lo ordenó: Galiano, Harnecker, Monedero, Vátimo, Negri, Fidel, Ramonet, Chomsky y Kornai.
“Ramírez” siguió el presidente con una voz cada vez más patibularia  y sepulcral “agarra todos esos libracos trasnochados, inútiles y pavosos y me los tiras  por la ventana. Venezuela está destruida y creo que esos bodrios tienen mucho que ver con la comisión de este horrible crimen”.
“Como usted ordene presidente, ya comienzo”, respondió Ramírez.Ya el helicóptero sale de la zona de turbulencia de la costa oriental, y la nave, más estabilizada, permite ver un mar cuyas olas, aun desde aquella altura, intimidan. “¿Qué estará pasando en Caracas?, piensa el comandante-presidente, “si llega a caer otro aguacero en Caracas, perdemos los pocos votos que nos quedan. ¡Gran poder de Dios, protégeme!. ¡Virgen de Socorro, que salvó a mi abuelo Maisanta en tantas batallas: Ayùdame!”.
“Ramírez” insiste el presidente “¿cómo amanecieron hoy los precios del petróleo?”. “Excelentes, presidente” dice Ramírez “ hoy se cotizó la cesta a 105 dólares el barril y la tendencia es que a fin de mes se estabilice en 110. O sea, que `por petrodólares para la campaña y para  atender emergencias por los desastres naturales, no hay que preocuparse. Mientras haya huracanes y desastres en los países productores, no hay que preocuparse”.
“¿Cómo que  no hay que preocuparse” respondió Chávez “si nosotros somos un país productor y estamos llenos de desastres naturales?”. “Si presidente” dijo Ramírez “pero la industria permanece intocada. Usted sabe que desde que usted tuvo la genial idea de votar esos 25 mil vagamundos que se autollamaban gerentes, expertos y técnicos, la industria se mantiene a prueba de saboteos y está  más fuerte que nunca”.
“¿Còmo que más fuerte que nunca y hace meses ocurrió el desastre del Guarapiche y hace días el de La Leona?” dijo Chávez.
“Esas son vainas de Globovisión y de esos vagabundos de las paginas webs, el Prada, el Ravell, el Smith, el Bocaranda, la Bicha, el Gessen, el Otálvora, el Pablo Brito, el Nuñez Noda, y de esos oligarcas de Miguel Henrique y Andrés  Mata. Pero después del 7 de octubre, eso se va a acabar presidente, porque, o se plegan a la revolución o se joden”.
“¿Usted cree Ramírez?“ alcanzó a decir Chávez cuando la nave descendía. “¿Usted cree?  Pele el ojo Rafael, porque otra tragedia más, y después del 7 de octubre que usted menciona, tendremos que buscarnos otro empleo, porque Capriles va a tocarnos el pito aquel”.
“Que cosas tiene usted presidente” dijo Ramirez cuando ya se despedían en los patios de Miraflores “Tranquilo presidente, en PDVSA no volverá a producirse un derrame, un accidente más”. “No se Ramirez “ terminó el presidente poniéndole la mano en el hombro “pero desde hace noches vengo soñando con incendios y horribles escenas de muertos y heridos. Pero sobre todo Ramírez…!cargo un presentimiento!… Hasta mañana, Ramírez. ¡Y que Dios se apiade de nosotros!”.

Publicado por Infociudadano

domingo, 5 de agosto de 2012

Manuel Malaver: "Chávez es un figurante fracasado"



Manuel Malaver
La Razón / ND

Capriles hace su agosto y Chávez sigue en el carnaval


No es una exageración, pero mientras la campaña de Capriles voló sobre los meses del año para empezar a hacer su agosto electoral esta semana, creo que la de Chávez sigue atascada en febrero, el mes que la tradición cristiana reservó para el carnaval, fiesta de las ilusiones y los disfraces, de pensar que somos lo que no somos y seguimos en un marco de realidades y símbolos que ha desaparecido para siempre.

Lo digo, no porque Chávez se haya empeñado en hacer su campaña desde una carroza (vehículo tan asociado a las fiestas del rey Momo) sino por dárselas de que sigue siendo el campeón de las multitudes, el que levanta oleadas de apoyo donde quiera que alza la voz, siendo que, es un figurante fracasado, sin caras de las nuevas generaciones y muchas de las viejas y -¿no se por qué se me ocurre?- con unas ganas enormes de abandonar la escena.
Debe estar muy cansado, pienso yo, o enfermo, o simplemente fastidiado, humanamente fastidiado, de aparecer cada seis años repitiendo los mismos gestos, las mismas palabras, las mismas promesas, pero también viendo las mismas caras, los rostros arrugados de quienes van envejeciendo con él y trasmitiéndole esa sensación de pasado que ha terminado asumiendo de manera casi automática, natural.
En otras palabras que, el país bullente, el país refrescante, el pujante, el ascendente está en otra parte, quizá a muy pocos kilómetros de donde transcurren esos mitines desvaídos y rutinizados, y en los que, el tiempo transcurre, se estruja y apretuja sin que suceda exactamente nada.
Lo vi el viernes en la tarde, cuando crucé las imágenes y el sonido de las concentraciones que realizaban Capriles en Carayaca, y Chávez en Antímano, y en las cuales, parecía que el tropel, los gritos y los cantos de una, se introducían en la otra.
Si se escucharon debieron ser muy incómodos para Chávez, porque ¡ah pueblito para sufrir el abandono del chavismo esa Carayaca!…!Carayaca!…En otros tiempos, una población pacífica, alumbrada, limpia y serena del litoral central, hoy transformada en un infierno, aislada, sin luz, llena de basura y sometida al imperio del hampa.
Un pájaro de tierra por mar, porque, estando a escasos kilómetros de la playa, es campesina, sabe de siembras y no de pesca, y ¡cosa más grande, caballero!, hay niños, y adultos y ancianos que solo conocen el mar porque ruge en las noches.
Y también cuando hay tormentas, y rayos y truenos que transportan el oleaje que le estalla a la gente en la cara.
Conozco la tragedia de Carayaca porque tengo una pareja de amigos con un par de preciosuras (hembra y varón) que viven, o medio viven, allá, por la montaña que no alcanza a ver, sino a presentir el mar. Nos reuníamos con frecuencia los fines de semana en su casita (hecha con su propio esfuerzo y no porque se la regaló nadie), del Sector La Cruz y descansábamos o salíamos a incursionar a Catia La Mar, Oricao, Colonia Tovar o Puerto Cruz.
Y así, hasta que en junio del 2010, llegaron unas pavorosas lluvias que partieron la vía Carayaca, El Junquito-Caracas en dos (a la altura del caserío Palo de Agua), y desde entonces, no ha habido poder en este mundo, ni en otro, que se la arregle.
Muchas cosas han pasado en estos dos años y meses desde la desaparición de la vía, Chávez ha construido carreteras, y puentes, y casas en Cuba, Nicaragua, Ecuador y Bolivia (y quién sabe en cuántos países más), la ha agarrado por inventar que países depauperados como Bielorrusia, Rusia, Irán y China son expertos en construir en casas y dice que (con ayuda de ellos) le dará a damnificados venezolanos unas 200 mil viviendas este año, pero la falla de borde, o derrumbe, de la carretera de Carayaca sigue ahí, con su zanjón, como un aviso fatídico de que sus 2000 habitantes están aislados.
O medio aislados, porque para llegar a Caracas y seguir hacia cualquier otra parte del país, deben hacer una trocha de más de 10 kilómetros, y así su tiempo de vida útil en trabajo, estudios, amistad, y amor, les fue atracado, robado, atropellado y restado en casi una hora.
De modo que, se acabó el “Una hora: Caracas”; “Una hora Puerto Cruz; “45 minutos: Colonia Tovar”; “30 minutos: Catia Mar” y pasaron a ser multiplicados por 2 y hasta 3.
Y también mis fines de semana en Carayaca y la frecuencia de las visitas de mis amigos y sus preciosuras a Caracas, pues todo se les hizo más difícil, pues siendo los dos técnicos de computadoras, comenzaron a perder la clientela.
Y ahí estaba Capriles el viernes, prácticamente con toda Carayaca a su alrededor, oyéndole decir que reparará la vía a días de llegar a Miraflores, que se acabarán los apagones, y la falta de agua, y de salud y de escuelas, y que habrá créditos para los campesinos y los artesanos, y que el hampa, la terrible hampa, se las va a tener que ver con él… “personalmente”.
“!Qué fiestas de San José van a empezar a celebrar en Carayaca desde el 19 de marzo del próximo, que fiestas más humanas, carayaqueras y venezolanas”, me cuentan que culminó.
Mi amigo y su esposa, y sus preciosuras, estaban ahí. Ella me comenta: “Si el otro candidato, si Chávez portara por aquí (que no lo va a hacer) vendría hablar de revolución y socialismo, contra el capitalismo y la burguesía. Pero ¿cómo se les puede hablar de abstracciones a seres humanos a quienes se les ha robado el tiempo, la luz, el agua, la limpieza, la vida? Porque, ¡cómo atracan, secuestran y matan gente por estos lados, querido Manuel!”.
Y en efecto, 15 kilómetros más arriba, en Antímano, estaba Chávez en un mitin hablando “de revolución, socialismo, y contra el capitalismo y la burguesìa”. Y pienso yo, si no será por eso que él mismo ha comenzado a llamarse “el viejo”, “ el viejito”. Porque, esas son vainas de viejos, pero de viejos balurdos, y no de los millones de gente de la tercera edad que se acerca a refrescarse, a rejuvenecerse, a airease con la brisa joven del huracán Capriles.
Manías de ególatras, salvadores del mundo, de refundadores de Repúblicas, que no se sienten seres humanos y corrientes, de carne y hueso, sino héroes y semidioses que exigen la sumisión, la rendición y la adoración de los demás.
“Este hombre no sale de la carroza” dijo hace como un mes el gobernador de Lara, Henry Falcón “pero no porque esté enfermo, sino porque no quiere oír los reclamos de la gente”.
Y seguro que, como dice mi amiga, no irá Carayaca, así como dejó esperando el jueves a sus seguidores y no seguidores en Puerto Ordaz, donde lo esperaban para cantarle las cuarenta por la destrucción de las empresas básicas, del servicio eléctrico, del agua, del aseo, de todas las minerías y haber auspiciado una sola industria próspera y creciente: la de los corruptos, ladrones, secuestradores y matones.
“Qué no se le ocurra” me escribe una amiga de Maturín “que no se le ocurra aparecer por la ciudad del río Guarapiche. Aquí, no es que va a andar, es que lo vamos a sacar de la carroza y nos va oír. Tres meses sin agua por el derrame petrolero en el río que surtía de agua la ciudad, y todo porque se empeñaron en llevarse los técnicos de PDVSA al desfile el 4 de febrero en Caracas. Y él pasándola bien en La Habana y que curándose de un cáncer que ahora dice nunca tuvo”,
O sea que, un anciano clandestino, camuflado, disfrazado y en plan de jubilación y retiro, y el cual, ni siquiera podrá consolarse oyendo aquel clásico que popularizó Piero en los 60:
“Es un buen tipo mi viejo”.

Publicado por ND