Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta reformas migratorias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reformas migratorias. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de octubre de 2012

En Cuba no se calan la reforma migratoria de Raulina La Reformadora





Yudier Blanco Pacheco

Yudier Blanco Pacheco -integrante del duo contestario de hip hop Los hijos que nadie quiso- y el joven bayamés Carlos Alexis Espinosa González opinan sobre la nueva trama migratoria del raulato:





Pero parece que la desconfianza es generalizada.... Aquí algunas de las opiniones expresadas a través de @YACUBATWITEA directamente desde Cuba:










martes, 16 de octubre de 2012

Conozca la última farsa de Raulina La Reformadora con la Ley de Migración


Quienes NO pueden obtener pasaporte en Cuba

 
Testiculos de toro/ taringa.net

Por la bolsa biranica de sus escrotos estaran excluidos de obtener un pasaporte y por consiguiente de "beneficiarse" de tan generosa medida del gobierno de acuerdo con  Gaceta Oficial No.44, que contiene el DECRETO-LEY No. 302 MODIFICATIVO DE LA LEY No. 1312, “LEY DE MIGRACIÓN” DE 20 DE SEPTIEMBRE DE 1976:

[negritas, cursivas y subrayados -lg]

“Artículo 23: Los ciudadanos cubanos residentes
en el territorio nacional no pueden obtener pasaporte
corriente mientras se encuentren comprendidos en
alguno de los supuestos siguientes:
a) Estar sujeto a proceso penal, siempre que haya sido
dispuesto por las autoridades correspondientes.
b) Tener pendiente el cumplimiento de una sanción
penal o medida de seguridad, excepto en los casos
que se autorice de forma expresa por el tribunal.
c) Encontrarse sujeto al cumplimiento de las disposiciones
sobre la prestación del Servicio Militar.
d) Cuando razones de Defensa y Seguridad Nacional
así lo aconsejen.
e) Tener obligaciones con el Estado cubano o responsabilidad
civil, siempre que hayan sido dispuestas
expresamente por las autoridades correspondientes.
f) Carecer de la autorización establecida, en virtud de
las normas dirigidas a preservar la fuerza de trabajo
calificada para el desarrollo económico, social y
científico-técnico del país, así como para la seguridad
y protección de la información oficial.
g) Los menores de edad o incapaces que no cuenten
con la autorización de los padres o representantes
legales, formalizada ante Notario Público.
h) Cuando por otras razones de interés público, lo
determinen las autoridades facultadas.
i) Incumpla los requisitos exigidos en la Ley de Migración,
su Reglamento y en las disposiciones complementarias
relacionadas con la solicitud, emisión
y otorgamiento de pasaportes.

Publicado por NeoKaxtrizmo y Chaos

sábado, 4 de agosto de 2012

18 años después del Maleconazo, escapar sigue siendo la solución





LA HABANA, Cuba, agosto, www.cubanet.org -De todas las reformas anunciadas por Raúl Castro la migratoria es la que más expectativa ha causado. A nadie le importa los resultados del  nuevo modelo económico, sus lineamientos políticos y las prohibiciones levantadas. Muchos aseguran que tales engendros están condenados al fracaso –como clásicamente ha sucedido–; con el tiempo continuará el empeoramiento de los niveles de vida y los cubanos mirarán la mar, como la única forma de salvarse de su miseria.
En 1994 tras la caída del muro de Berlín, la desintegración de la URSS y el súbito deterioro de la economía, las tensiones estallaron y se produjo la revuelta espontánea conocida como el Maleconazo, debido a que ocurrió en el Malecón de La Habana.  La lluvia de piedras lanzada por el pueblo ahuyentó a los esbirros del contingente Blas Roca, la respuesta rápida y la seguridad del estado.  Carros policiacos fueron virados panza arriba, los helicópteros patrullaban la zona, la multitud embravecida rompió vidrieras y saqueó tiendas y mercados.
El regimen –ya desmoralizado– acarreó bidones de alcohol para emborrachar a sus secuaces y los incitó para que, sedientos de sangre, salieran a provocar a los habaneros.  Aquellos bárbaros gritaban consignas de apoyo a la dictadura y enarbolaban banderas.



La sublevación tenía matices peligrosos y, como válvula de escape, los Castro recurrieron de nuevo a la emigración masiva, levantando la prohibición a las salidas ilegales. A solo catorce años del éxodo másivo del Mariel, que permitió escapar a 125 mil cubanos en cinco meses, la dictadura necesitaba nuevamente una via para aliviar el descontento, y permitir que huyeran algunas víctimas fue de nuevo la solución. Las calles se llenaron de camiones cargados con balsas y multitudes invadieron las principales vías de la capital para escoltar amigos y familiares hacia las costas.
Fue tan grotesco el espectáculo que, Carlos Betancourt  un militante del partido de  75 años –recordó– haber comentado al secretario general de su núcleo partidista: “Yo soy revolucionario, pero esto es un desprestigio”.
El presidente Clinton respondió a la estrategia del dictador, ordenándole a su guardia costera que transfiriera a los balseros a la Base Naval de Guantánamo. Desde allí –según expresó– serían reubicados en terceros países.  Una vez más Estados Unidos se convertía en la válvula aliviadora del régimen y hacia sus fronteras escaparían más de 33 000 cubanos descontentos.
Dieciocho años después, La Habana sigue siendo una ciudad oscura, sucia, apestosa, colmada de derrumbes, salideros,  aguas albañales, baches; y poblada por un considerable número de ciudadanos irritables, prosaicos, consumistas, corruptos y desesperanzados. “A nadie le importa ya que Cuba cambie, ni que vuelva el capitalismo”  –dice Landy Torres, un joven de 28 años– “la gente lo que quiere es irse p´al carajo”.
Muchos miran con optimismo las reformas migratorias anunciadas por el régimen, porque en las mentes de los cubanos la solución sigue siendo la expatriación.  “Cuando apliquen la reforma migratoria” –dice Rodolfo Cárdenas, un cuentapropista de 45 años–  “la gente dejará de cuestionar la dictadura que nos ha precisado a comernos este cable”.
Al recordar el 5 de agosto de 1994, las opiniones están encontradas, algunos de los que vivieron aquellos momentos coinciden en que el levantamiento sólo  quería provocar un éxodo masivo como el de 1980, y no  derrocar al régimen. En realidad, no creo que hubiera objetivo alguno. El levantamiento popular del Malecón fue totalmente espontáneo, no planeado, sin líderes, ni objetivo predeterminado. Fue solo la expresión de la frustración del pueblo desesperado que ya no aguantaba más abusos y miseria. Fue el gobierno el que decidió canalizar esa peligrosa frustración permitiendo la huida de los más desesperados.
Algunos opinan que el presidente Clinton es el culpable de la supervivencia del castrismo, por su “mano floja” y por dejarse engatusar por el sentimentalismo y las presiones de la comunidad cubana en el exterior. José Antonio Pérez, un desocupado de 54 años, dice: “Los americanos no debieron haber permitido el éxodo, debieron responder con firmeza para que se generalizaran las revueltas por todo el país”.
Ricardo López,  un médico de 58 años, me dice: “Si la dictadura no tuviera siempre una válvula de escape, si el destino de Cuba no estuviera tan supeditado a decisiones foráneas, quizás hoy La Habana  estuviera poblada de rascacielos, con transporte público,  lumínicos por dondequiera, tiendas, victrolas, personas bien vestidas, automóviles, bulevares, escuelas, hospitales, tendríamos derecho a viajar libremente y acceso a canales satelitales, y a la internet,  a la prensa mundial, hubiéramos votado para elegir democráticament a varios presidentes , y yo celebraría el 5 de agosto, “el Día del Maleconazo”, tomándome un verdadero Cuba libre, con Bacardi y Coca Cola, sin que el nombre del trago resultara una ironía”.

Publicado por Cubanet