
El periodista cubano Daniel Benítez
Por Wilfredo Cancio Isla
El periodista cubano Daniel Benítez, recién llegado a Estados Unidos,
se considera parte de una generación marcada por el escepticismo
político y la búsqueda de sobrevivencia ante el incierto futuro de la
isla.
“Pertenezco a la generación de la sobrevivencia, escéptica y
desconfiada hacia todo lo que le huela a discurso político, que prefiere
escapar antes que pensar en el destino del país”, manifestó Benítez, de
30 años. “La falta de comprometimiento social es un sentimiento cada
vez más extendido entre los jóvenes cubanos de hoy”.
Benítez logró viajar a Cancún, México, en un proyecto de intercambio
cultural, el pasado 16 de julio, y una semana después buscó refugio en
Estados Unidos, cruzando la frontera por la zona de Matamoros. Es la
historia que se repite de cubanos en fuga con la esperanza de labrarse
una vida diferente, ajena a las penurias económicas y al cacofónico
discurso oficial, arropado ahora en el lenguaje de los “cambios
estructurales”.
Sin cambiar el motor
Pero Benítez no le da mucho crédito a las transformaciones
socioeconómicas que impulsa Raúl Castro desde su llegada al poder en el
2006.
“Los cambios de Raúl Castro son como echarle colorete a la carrocería
de un Chevrolet de 1959 que lo que necesita es un nuevo motor para
andar”, consideró. “Todo se está cocinando en la misma salsa y las
medidas son de contención momentánea, porque a la larga no se resuelve
nada”.
Benítez opina que las llamadas reformas del sistema cubano no han
hecho otra cosa que legalizar lo que funcionó ilegalmente en el país
durante décadas.
“Las nuevas leyes para la compraventa de viviendas y carros no
hicieron más que legalizar las operaciones que por años se efectuaron en
el mercado clandestino”, explicó. “Los procesos que transcurrían en la
Cuba clandestina se mantienen ahora bajo este nuevo aparataje de
cambios”.
Agregó que hay una creciente inconformidad entre la población que se
ha sumado al trabajo privado, pues muchos negocios están sometidos de
antemano a altos impuestos sin siquiera comprobar que pueden sobrevivir.
Algo mal visto
Graduado de Periodismo por la Universidad de Oriente en el 2008,
Benítez trabajó como reportero de la Agencia de Información Nacional
(AIN) en Holguín y en la radio provincial, además de ejercer como
profesor en la Facultad de Comunicación de Holguín.
Sus problemas comenzaron hace dos años, a raíz de iniciar relaciones
con una cubanoamericana residente en Miami que lo visitó en Holguín.
“Trabajar en la prensa oficial y sostener relaciones con una cubana
de Miami fue algo que fue mal visto y comenzó a despertar sospechas en
las esferas de dirección”, relató.
Fue separado de la AIN y tuvo que realizar varios trabajos como
reportero freelance y productor de espectáculos hasta que consiguió
salir con una invitación a México, luego de dos negativas para obtener
el permiso de salida al exterior.
Benítez señaló que la llamada “política informativa” -aplicada bajo
orientación directa del Departamento Ideológico del Partido Comunista-
está en manos de personas que no solo desconocen las funciones del
periodismo, sino que están al margen de las reales necesidades
informativas de la población.
El silencio y el cólera
“El caso más reciente de los peligros de esta política errada es el
manejo que se hizo del brote de cólera, que era un problema evidente y
de dominio público en toda la zona oriental, pero los medios oficiales
no respondieron hasta que ya la epidemia estaba extendida, habían muerto
varias personas y la noticia comenzó a darse a través de reportes
independientes de prensa”, manifestó el periodista.
Benítez contó además de la obsesión del aparato ideológico partidista
en controlar la internet y utilizar las redes sociales en función de la
propaganda oficial.
“Desde hace un tiempo las evaluaciones para determinar el aumento de
salario tiene un acápite sobre el uso que el periodista le da a sus
cuentas de Twitter y Facebook en función de los temas orientados desde
el nivel partidista central, que son la campaña por los Cinco [espías
condenados en EEUU], las transformaciones económicas, el apoyo a
Venezuela y el impulso de la agricultura para sustituir importaciones”,
recordó.
Según Benítez, la conexión ilimitada a internet y el permiso para
mantener perfiles en las redes sociales se valora a partir de la
cantidad de “tweeis” y posts que los periodistas realicen sobre los
temas fundamentales de la agenda oficial.
“Eso explica que muchos periodistas que piensan diferente al discurso
oficial o no tienen afinidad con ciertos temas orientados tengan que
promoverlos en sus blogs y en sus cuentas de Twitter y Facebook para no
perder el beneficio de acceso a la internet”, relató.
Publicado por
Café Fuerte