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lunes, 15 de abril de 2013

Yoss: ¿Mea culpa? o ¿meas fuera del tarro?


Yoss


Yoss

 

Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente. Pero claro, si uno es tonto difícilmente pueda entenderlo. Y la cosa se vuelve letal cuando uno encima carece de principios.

Este es el caso del "amigo" Yoss que no merece ni respuesta, ni siquiera repudio. Lo mejor es dejar volar sus propias palabras por el mundo para que todos sepan quién este pobre hombre.

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“Ni enemigo ni partidario…si acaso todo lo contrario” (Carta autocrítica abierta y de disculpa a Ángel Santiesteban Prats) por José Miguel Sánchez/ Yoss

 

Ángel, ha pasado casi un mes desde que, en carta tan abierta como esta, publicada en el mismo blog, deplorara, (y de nuevo te juro que sin segundas ni terceras intenciones), el error que creí entonces sinceramente habías cometido, y por el que opinaba que merecías estar encerrado como preso común (que no político).
Admito que me sorprendió un poco la intolerante furia con la que algunos que se decían mis amigos reaccionaron, acusándome, como mínimo, de oportunista, y otros hasta de mercenario barato de la Seguridad del Estado cubana. Y que tu respuesta, que no tardó, me puso a pensar. Te agradezco su ecuanimidad, y el que, a diferencia de muchos “ofendidos” no te dedicaras a acumular gratuitos insultos sobre mi persona.
Por otro lado, entiendo que te sintieras dolido, así que si prefieres negar que nunca existiera ninguna relación de amistad entre nosotros, supongo que estás en todo tu derecho. Lo respeto. Y ni siquiera me tomaré el trabajo de aclarar, como algunos “curiosos” casi me rogaron, qué fue lo que pasó con nuestra común amiga mexicana. No procede.
Lo esencial es que, a fin de cuentas, es cierto que nunca fui de esos que visitaban asiduamente tu casa. Los motivos no importan, pero, desde luego, no se trató jamás de ninguna clase de miedo a la “contaminación política” ni cosa por el estilo. ¿Recuerdas que cuando te atacaron en plena calle y te fracturaron el brazo fui uno de los que rubricó la carta de protesta? Espero que nadie piense que también entonces me pagó la Seguridad cubana ni mucho menos.
Sin duda, no soy un amigo tuyo tan cercano como Nelton u otros más que no vale la pena mencionar aquí. Y que conste que ni de lejos los estoy criticando a ellos. Creo que te han demostrado de sobra lo mucho que valen.
Pero precisamente de esa relativa lejanía entre nosotros fue que vino la idea de escribirte la infortunada carta anterior. El tono  más bien íntimo… bien, eran puras pretensiones de escritor, de persona que te ha admirado y sentido muy cercano desde aquel año 90 en Bailén, cuando la historia de tu célebre altercado playero con David Buzzi ya te orlaba de una aureola de la que luego has sabido estar a la altura. Y que, al mismo tiempo, comprendía que nada de lo relacionado actualmente contigo podía ser sino 100% público. Lo sabes, ya hace meses que dejaste de ser un personaje privado, un simple escritor, para convertirte en hombre-símbolo, en disidente-bandera. Y si te gusta o no esa condición, tampoco es asunto mío.
Pero en fin… todos estos no son más que circunloquios, vueltas, en buen cubano, así que vamos a la concreta, que es lo que interesa de verdad.
A ver cómo empiezo… Ángel, dicen que todavía a mediados de este siglo existían periódicos que tenían por orgullo no haber nunca desmentido o siquiera enmendado una noticia aparecida en sus páginas. De lo que se derivaban anécdotas tan graciosas como aquella que cuenta Eduardo Robreño, en la que, tras publicar solemne pero equivocadamente el obituario de un ciudadano todavía vivo, uno de esos diarios, para no “perder la cara” ante la evidencia de su error, simplemente publicó al día siguiente la noticia de su segundo… nacimiento. Con lo que el contento “recién venido al mundo” pidió un tete y se exhibió vivito y coleando por las calles de la ciudad.
Bromas aparte, errar es humano, y rectificar, de sabios… aunque por lo visto, no de ciertos periódicos (si bien el Granma en los últimos tiempos lo hace bastante a menudo) ni de ciertos dirigentes…. Pero no vamos a meternos en camisa de once varas ¿no?
Pero el caso es que, como no soy ni uno ni otro, en aras de la sabiduría, lo voy a poner bien simple, en blanco y negro y con mayúsculas, como lo escribí en la carta de hace un mes:
DISCULPA. ME EQUIVOQUÉ.
Y aclaro ahora:
No fue mi error dar una opinión, ni siquiera darla públicamente, poniéndola en Internet, aunque algunos se rasguen las vestiduras invocando el espíritu de cuerpo y la cofradía de la cultura que debieron obligarme a guardar silencio y comentar privadamente el caso de un colega de letras. No pienso así, con perdón de ellos, cuya opinión respeto.
Es verdad, la discreción nunca ha sido mi fuerte. Pero el GRAN ERROR fue dar como un hecho esa OPINIÓN, cuando no fui testigo presencial de los hechos, ni siquiera obraban en mi poder todos los datos que me habrían debido permitir juzgar (porque muchos están en Internet, y ya sabes que Internet, para los cubanos…) Mi ERROR fue no sólo juzgarte, sino sobre todo CONDENARTE en base al testimonio de terceros. Por muy de confianza que fueran.
Durante este mes que ha pasado entre carta y carta he seguido averiguando, por cierto que bastante discretamente para mis estándares. Por eso me demoré en escribir esta carta. Preguntando aquí y allá, como quien no quiere la cosa. El resultado es que, en buen cubano, YA NO ESTOY TAN CONVENCIDO DE QUE HAYAS COMETIDO EL DELITO POR EL QUE SUPUESTAMENTE ESTAS PRESO.
Y, fíjate bien… escribo bien claro TAN porque tampoco he logrado convencerme 100%  de tu absoluta inocencia de todos los cargos. Francamente, mientras más indago y más conozco sobre la auténtica maraña legal que fue tu caso, más confundido me siento respecto a la verdad. Está claro que hubo irregularidades en tu acusación y en tu proceso. Suficientes como para empañar la que hace un mes me pareció indudable claridad y justicia del veredicto que te metió entre rejas. Y por mucho menos que eso, en otros países quedan libres verdaderos culpables, ya se sabe.
Aunque me siga dando la impresión de que algo hubo… pero, en fin, es solo MI IMPRESIÓN PERSONAL. Por la que nadie debería estar en la cárcel. Cuando más, puedes escoger dejar de hablarme por esa idea loca.
¿Entonces?
Ángel, puede que seas o no culpable. Pero esa ni siquiera es la cuestión principal. Me temo que pasarán muchos años antes de que se sepa lo que realmente pasó. Si es que se sabe alguna vez… como quién mató a Kennedy.
Algunos dicen que sí, otros que no, tú te declaras inocente, estás en tu derecho, y todo el que alguna vez ha tenido un pensamiento disidente aunque sea antes de acostarse a dormir (sobre todo si vive hace años tranquilito y fuera de Cuba) te apoya con tal vehemencia que a cualquiera que lo ponga en duda poco menos que lo crucifican. Bien que lo comprobé en facebook propio.
En todo caso esa NO ES EXCUSA para MI ERROR.
Por eso te pido disculpas. En concreto, por haberte, no sólo juzgado, que es derecho de toda persona respecto a otra, sino CONDENADO. Como si fuera yo dueño de la verdad absoluta. Por mi absurda presunción de culpabilidad, por olvidar que ante la ley toda persona debe ser considerada inocente hasta que se demuestre irrefutablemente lo contrario. Porque ahora, con lo que sé, no me merece lo bastante demostrada tu culpabilidad.
Está claro que Cuba no es desde hace años un Estado de Derecho ni mucho menos un sitio donde se cumpla ni remotamente a rajatabla aquello de “es preferible que escapen cien culpables a que sufra un solo inocente”. Más bien al revés… hacen falta a toda costa culpables, chivos expiatorios, enemigos a los que apuntar el dedo para que los dedos de todo el pueblo furioso no apunten hacia arriba, hacia atrás, a los verdaderos culpables del fracaso que estamos viviendo.
Que no es ni mucho menos el Bloqueo, por cierto…
Sostengo, como escribí en la carta anterior, que te designaron para ese papel… para darle un escarmiento a la disidencia, y que el delito por el que supuestamente estás cumpliendo condena es sólo una excusa. A estas alturas,  de lo que no estoy seguro es de si eres culpable o inocente. Pero repito, tampoco importa tanto.
Así que perdona por haberte castigado con el maleficio de la duda, en vez de premiarte con el beneficio. Si te pareció, si a alguien le pareció que trataba de ganar unos méritos muy tristes haciendo lo que popularmente se llama “leña del árbol caído”, que me orientaron escribir lo que escribí… repito una vez más no fue así. Escribí lo que pensaba entonces, como lo escribo ahora, y como hace un mes, me atengo a las consecuencias de mis párrafos.
No sé si podrás responder ahora como me respondiste hace 4 semanas, cuando estabas en la prisión granja La Lima… aunque no tengo acceso pleno a Internet, sino sólo correo electrónico, y de cubarte, me he enterado, gracias a algunos amigos (de esos que al principio me atacaron por mi primera carta con una mezcla de rabia y decepción, la misma que confío en que algunos mensajes personales luego hemos intercambiado hayan contribuido a atenuar un poco… gracias a ellos; Roberto y Manuel; ustedes saben quiénes son. Gracias, de verdad, por ayudarme a aclarar mis pensamientos, por su disposición al diálogo. Ojalá siempre fuera así todo.) que te han trasladado a una prisión de máxima seguridad.
Deploro ese exceso de precaución, que sólo es dureza represiva mal disfrazada. No creo que tengas en mente escapar de prisión ni mucho menos. Sé que si hubieras querido, podías haber abandonado el país mil veces antes de ir a juicio, y te honra haber preferido enfrentarlo, seas o no culpable. En todo caso, si fueran necesarias prisiones de máxima seguridad para todo el que golpea a una mujer, me temo que no alcanzaría la isla entera. Para empezar, debieran estar ahí todos los abusadores (y abusadoras) que, con la excusa de que la calle es de los revolucionarios y los disidentes no tienen ningún derecho, han apaleado tantas veces a las Damas de Blanco sin que ninguna voz se levante para criticarlos.
Espero, como te escribí hace un mes, que sigas siendo el escritor que tanto me gusta leer en la prisión. Y que algo bueno acabe saliendo de todo esto, literariamente hablando.
Eso sí, te pido un favor; si los avatares de la vida y de la política te llevan, como mucho parece indicar, a convertirte en figura sobresaliente de la disidencia cubana, y alguna vez, en un hipotético Gobierno de Transición en el que Yoany Sánchez pudiera ser Canciller, Ministra de la Prensa o algo así, te toca ser Ministro de Cultura… mejor nunca me llames para tu gabinete. No es nada contra ti, hermano, de verdad… ni mucho menos contra la autora de Generación Y, a la que respeto enormemente por su valor y habilidad.
Es sólo que, evidentemente, yo no entiendo NADA de política, así que muy mal me desempeñaría en cualquier cargo importante de esos, guiado sólo por mi sentido de lo que está bien o está mal. Que no me da pena cambiar cuando me parece que está mal. ¿Te imaginas a un viceministro o un Presidente de la UNEACV pidiendo disculpas por hablar mal de alguien sin pruebas suficientes?
Yo tampoco. Aunque, por supuesto, un gobierno en el que tal utopía sucediera tendría que, necesariamente, ser algo muy distinto de todo lo que conocemos.
Pero estoy divagando, así que mejor corto ya. Igual no queda mucho por decir.
Mucha suerte, Ángel, de todo corazón.
Cambio y fuera
EL NO-AGENTE DEL G-2 YOSS

Pubicado en La Llaga

jueves, 21 de marzo de 2013

Carta abierta a un Pendejo de nombre YOSS (Jose Miguel Sanchez ) sin acentos

Por Manuel Fernández Manero

Pensé comenzar con al clásico Estimado, pero acabo de leer tu infamia y no te estimo en absoluto, no caeré en la bajeza que acabas de cometer llamando a Santiesteban “amigo, hermanito”. Ya desde el inicio tu opúsculo rezuma hipocresía. No te conozco, no he leído esa veintena de libros que apunta tu biografía. Tampoco, sinceramente, tengo tiempo para detenerme en literatura menor.


Basta leer tu “puñalada trapera” (dicho en buen cubano, conste que soy español, “gallego” como se dice allí, pero conozco a Cuba en profundidad) para comprender que eres un cobarde (pendejo, cubanamente hablando) porque lo que acabas de hacer no se le hace a un amigo (ya sé que no es cierta tu amistad con Ángel) porque lo mejor que pudiste asumir, suponiendo que todo lo que dices sea cierto, es callar y ser, como mismo apuntas “amigo en las buenas y en las malas”. Cualquiera que sea la verdad: culpable o inocente, debiste ser leal, callarte como hacen otros que mencionas: Heras León y Sacha que, suponiendo que asumen la culpabilidad de Ángel, se han mantenido en silencio. Algo que, dicho sea de paso y conociendo que todo es una campaña para silenciar a Santiesteban (ellos lo saben), se vuelve en su contra. Quiero asumir que eres un vejestorio infantiloide (veo tu foto de rockero desteñido) que sin ser verdaderamente amigo aprovecha la situación para ganarse un puntito o, quizá, lavar alguna caquita, una limpiecita ante el stableisment. Pero no te perdonarán, chaval, saben de tus masturbaciones en el Malecón y algunas otras suciedades (tengo una lista que me reservo). La vida te pasará factura. Ya comienza. No voy a hilvanar aquí un largo inventario de ejecuciones del voyuerista consumado que eres. No se trata de si Ángel es culpable o no, se trata de hombría, de lealtad, de no hacerle el juego a nadie, observa que digo a nadie, eso quiere decir ni a los unos ni a los otros, se trata de asumir la amistad con un par de cojones, subirse a un autobús e ir hasta la cárcel y decirle a Santiesteban, “te traigo este gofio porque soy tu amigo, pero te has comportado mal” o, de lo contrario, hacer lo mismo y decirle al amigo “sé que te han jodido, pero no tengo timbales y no quiero perder la próxima invitación a la feria de Baracoa”, aunque, sinceramente, no creo que tu amistad con él sea tan profunda y tus palabritas confianzudas te las dictaran en alguna oficina donde te cagaste de miedo y no tuviste cojones para resistir como hizo y sigue haciendo Ángel Santiesteban.
Pensé en escribir una respuesta extensa y hacer un poco de historia de tu persona y la de Ángel, establecer algunas comparaciones en varios sentidos para dejar claro quién es uno y otro, pero no quiero perder mi tiempo, no quiero que el café que voy a beber ahora mismo se me empaste en la garganta. Por cierto, ¿tienes familia en Madrid? En la esquina de casa “trabaja” un travesti que se te parece.

Manuel Fernández Manero

A Yoss José Miguel Sánchez no le quedarán más ganas de hablar de Angel Santiesteban ni de lo que no sabe

Polémica: Cartas cruzadas por Angel Santiesteban

El escritor Angel Santiesteban (izq.), junto a Ernesto Morales (centro) y y Erwin Caro, en Cuba.
El escritor Angel Santiesteban (izq.), junto a Ernesto Morales(centro) y y Erwin Caro, en Cuba.  




El caso del escritor cubano Angel Santiesteban Prats, quien cumple actualmente una condena de cinco años de prisión, no ha dejado de provocar reacciones encontradas desde el mismo instante en que comenzó el procesamiento judicial hasta su condena y encarcelamiento.
Los respaldos recibidos por Santiesteban dentro y fuera de Cuba han provocado también respuestas condenatorias como la publicada por un grupo de escritoras residentes en la isla, el pasado 8 de marzo.
La más reciente reacción en Cuba es una carta abierta del escritor José Miguel Sánchez, Yoss, divulgada en la internet. La misiva de Yoss ha motivado la indignada respuesta del periodista Ernesto Morales, exiliado en Miami, quien ha hecho llegar un polémico texto a CaféFuerte para su publicación.


DISECCIONANDO LA GARGANTA PROFUNDA DEL YOSS
Por Ernesto Morales

(Respuesta a la carta abierta de José Miguel Sánchez, “Yoss”, al escritor encarcelado Ángel Santiesteban)
Esta carta no va dirigida a Yoss. Por más que a ratos yo emplee la segunda persona, esto no va dirigido a ese personajito pintoresco, por momentos útil para la diversión pero casi siempre hábil en eso de ser desagradable, que suele firmarse como Yoss.
No, yo no podría dirigirme personalmente a José Miguel Sánchez Gómez (a quien no le gusta ni siquiera su nombre y sí le gusta llamarse, tiernamente, “Yoss”), porque no tengo intención de comenzar una polémica directa con él y también porque, a diferencia suya, cuando me dirijo a un hombre lo hago cuando este puede responderme en igualdad de condiciones.
En última instancia, me gustaría que pudiera responderme a la cara. Es una costumbre que me inculcaron mis padres, de chiquito. En la sociedad machista en que crecí le llamaban hombría a eso.
Yo escribo para quienes leyeron antes la carta de José Miguel y no saben quién es él, por razones obvias, pero puesto que sí saben quién es Ángel Santiesteban se han sorprendido por las palabras de alguien que dice ser su amigo, su hermano, su posible lleva jabas a la prisión, pero que refiere tantas virtudes de este como lo haría un fiscal gringo de su detenido en Guantánamo.
Lo aclaro, porque este texto es una inevitable respuesta a esa pequeña joya, no de la literatura o el género epistolar, sino de la pendejada, de la chivatería, el canto cederista y la colaboración segurosa, que Yoss acaba de dedicarle a Ángel Santiesteban en una carta abierta para no perderse.
La tituló “La piedra política…y el tejado de vidrio común”. Un texto con el cual el hándicap literario que es José Miguel Sánchez se ganó de lleno la entrada a la Historia Universal. De la Infamia, claro está.
Tantos libros, ¿no, Yoss?, tantos años de tu vida dedicados a teclear cosas que hacías pasar por cuentos (por norma inmetibles); cuentos de una ciencia ficción que no era ciencia ni ficción, y que ellos tampoco eran cuentos ni cafeteras ni papalotes, ni cosa valedera alguna… para que a estas alturas del partido vengas con este escrito de preciosismo tal en sus formas despreciables, que es casi seguro que será por lo que trasciendas.
Bravo. Eres el nuevo Domingo del Monte.
Pero hablemos un poco del personaje en un intento de disección, de poner lógica a lo (aparentemente) absurdo.
Quienes probamos alguna vez con al menos uno de esa decena de libros publicados por José Miguel Sánchez Gómez, abdicamos muy pronto con una determinación que olía a Mark Twain: “Cualquier librero vacío es de por sí excelente por tal de no contener los libros de Yoss”.
Eso lo sabíamos, lo decíamos, lo burlábamos, aquellos jóvenes creadores, lectores, artistas de pacotilla o de facto, faranduleros y casi siempre trova-rockeros, que leíamos hasta la guía telefónica cuando se acababa cualquier literatura que despilfarrar.
Reírnos del Yoss, del egocentrismo injustificado del Yoss, de su personalidad nerviosa y pretendidamente auténtica, era una especie de deporte obligatorio entre los “alumnos” (a falta de un mejor término) del capitalino Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso”.
En ese entonces, aún no sabíamos cuán peligroso podría llegar a ser. Quizás habría que partir de ahí para entender qué grotesca motivación, qué oculta hediondez de occipital, pudo llevar a este artesano de la escritura a escribir semejante panfleto de maldad mal camuflada.
José Miguel Sánchez Gómez tiene 44 años, 11 libros publicados, y ni un solo un lector. Ni uno solo. No conozco a  nadie que, si lo hace, confiese leer libros de Yoss. Y yo (como León Felipe) conozco a muchos lectores de muchas cosas. Incluso malas. He conocido lectores de Abel Prieto, por ejemplo. Pero no de Yoss.
Ángel Santiesteban tiene la mitad de libros publicados que José Miguel. En Cuba, en editoriales nacionales, apenas tres: Sueño de un día de Verano, Dichosos los que Lloran y Los Hijos que nadie Quiso. Por cada uno de los tres Angelito podría donarle al Yoss, digamos un número al azar, cien mil lectores fieles. Podría darle más lectores que plata, cosa que dice mucho en este caso. (A propósito: ¿no serás tú uno de los tantos beneficiados por los favores de Ángel, José Miguel? ¿No habrás ido alguna vez a llorarle miseria tú, como fui testigo de tantos otros literatos avestruces que hoy, cuando él los necesita, ya sabemos dónde meten sus cabezas?)
Termina aquí una de las primeras posibles causas de este acto de cobardía (acusar a un escritor “amigo”, señalarlo en público, incriminarlo, delatarlo, decirle: “eres culpable” sin tener ni puta idea de lo que estás hablando, miserable; y sobre todo: hacerlo cuando el “amigo” está tras las rejas y no puede defenderse), y puede comenzar la segunda.
La génesis básica del “Informe contra otro mismo” escrito por José Miguel es esta: la envidia literaria. Eso se huele enseguida. Pero la segunda causa podría ser aún más terrenal. Y más burda.
Porque quienes conocemos la historia de este pobre engendro habanero, con su imagen no de rockero, sino de rockero mal vestido: rockero cursi, versión del glam a lo Kiss fusionado con la musculomanía adolescente a lo Manowar, sospechamos con cierta exactitud qué pudo pasar aquí.
José Miguel Sánchez Gómez (¿por qué tan criollito?, ¿por qué tan así? ¿por eso te molesta tu nombrecito, Yoss?) envidia el dinero del “luchador” Angelito, envidia el antiguo historial de mujeres de Angelito, envidia el éxito arrollador de Angelito, y al parecer, envidia los cojones de Angelito, que jamás se atrevería a escribirle una carta abierta a un escritor, dos semanas después de que lo metieran preso.
Ese Ángel Santiesteban a quien tú, Yoss, tú y la Seguridad del Estado y el Tribunal Popular controlado por la Seguridad del Estado, acusan de golpear a una mujer, jamás te habría escrito una carta a ti cuando estuvieras tras las rejas porque eso sería como golpearte amarrado. Y Ángel, con lo bien que lo conozco, sabe dar buenos gaznatones (otro tipejo de tu alcurnia, David Buzzi, lo supo bien) pero siempre a hombres, y a hombres sin barrotes ni amarras de por medio.
¿Te molestaba el éxito de Ángel con las mujeres, José Miguel? ¿Tanto te pudo? ¿Tanta mella hizo en ti ir de Feria en Feria, por cada provincia, por cada resquicio de nuestra Cuba provinciana, intentando cazar doncellas o mancebos, con tu máxima de que eras “estereo-sexual”, habanero y reconocido escritor, sin llevarte nada en el jamo? ¿Tanto te lastimó ver que un tipo grácil y sencillo, vestido normalito (sin tus atuendos de mamarracho y tu comportamiento más mamarracho aún, descortés, que ponía nerviosas a las pobres organizadoras de eventos públicos) fuera el foco de atención de las lectoras y asistentes a conferencias y lecturas de narrativa, y que al terminar la noche tú no te hubieras comido ni una rosca?
¿Sufrías a escondidas que solo junkies trasnochadas de G y 23 terminaran en tu cama, famélicas e idiotas, mientras una de las mujeres más dulces, inteligentes y espectacularmente hermosas del cine y la televisión cubana actuales, Sheila Roche, se juntaba a capa y espada con Angelito?
¿O te molestaba aún más su éxito negociador?
Porque, qué dudas cabe, uno de los pasajes épicos e imperdibles del destape del Yoss, es aquel en el que refiere las dotes negociantes de Angelito Santiesteban.
“Como mismo he admirado, como todo buen cubano, y reconozco que incluso envidiado alguna que otra vez, tus talentos a veces algo matreros de negociante y “luchador”… que, en estos tiempos convulsos que corren, te han convertido en todo un magnate cuentapropista…”, dice el incontinente José Miguel, destapado como la señora del comité que mira por la ventana y anota en su libretita. Y de entrada, mete por segunda vez una pata infantil y obtusa, indigna de quien intente ser tomado en serio: la generalización del comportamiento.
No, querido Yoss, no todo buen cubano reconoce que envidia el éxito económico de alguien más, porque yo, al menos, soy inevitablemente cubano, y he envidiado muchas cosas, pero éxito jamás. Como tampoco jamás he golpeado mujeres según dices tú que en Cuba “hace hasta el más pinto de la paloma”. Habla a nombre tuyo, infeliz. Miles o millones de cubanos jamás lo hemos hecho tampoco.
Es cierto que las urgencias del bolsillo generan ansiedad en unos, Yoss. En otros generan motivación. En otros rebeldía. Pero solo en los tipos chiquiticos, minusválidos de alma y espíritu; solo en alguien capaz de escribir algo como tu cartita abierta, la prosperidad económica ajena causa rabia y escozor.
Y yo entiendo que hay que comer y que jode que otro coma lo que uno no, pero no es Ángel el culpable de eso, man. El culpable o los culpables de eso están ante tus ojos, pero contra esos no dices ni pío. A esos prefieres tratarlos con eufemismos como “muchas cosas no funcionan en Cuba como deberían”. Y cerrar tu boquita.
Ángel hasta te habría dado algunos de sus cuentos para que sacaras jugo de otros concursos provinciales de literatura, esos diseñados para jovencitos principiantes a donde llegaban tus cuentos (¿luego de 11 libros publicados?) porque, duro decirlo, necesitabas los 500 pesos cubanos que pagaba el certamen.
Desclasificando recuerdos: sentí mucho no poder premiar al Yoss una vez, y ahora que veo cuán hondo le llega la falta de menudeo, por las cosas que le da, quizás hasta lo lamente más. José Miguel: yo fui jurado de aquel concursito de Casa de Cultura de Granma a donde mandaste un cuento a competir con los de otros aspirantes a escritores, en el 2008, y donde salió finalmente premiado alguien de Las Tunas, cuyo nombre no recuerdo.
No te hagas falsas ilusiones, Gran Yoss: su cuento era mejor que el tuyo. Por mi parte, como jurado, nada en tu contra. Con gusto te habría premiado si lo hubieras merecido. Aún no habías escrito tu dichave contra Angelito Santiesteban, por lo cual estos notables deseos de partirte la cara que tenemos desde ya todos sus verdaderos amigos, no asomaban por el horizonte aún.
Nuevamente has expuesto de lo que eres capaz. También tú, como Chacumbele, te acabas de matar. Si no te ganaste el récord de escritor cubano contemporáneo más despreciado cuando publicaste aquel cuento (¿cómo se llamaba, Yoss?) con el nombre, apellido y dirección exacta de una chica de quien por alguna razón te quisiste vengar, también ventilando sus intimidades más fuertes, creo que esta vez diste en el clavo. Y de qué manera.
Yo no sé si Ángel le puso la mano encima algún día a Kenia, a quien desde luego conozco, y de cuyos arrebatos de cólera bipolar fui testigo presente. Si lo hizo, está muy mal. Si lo hizo, si la lesionó, desde luego merecía pagar por ello como sucedería en cualquier sociedad civilizada de este mundo.
¿Ves, José Miguel?, en algo coincidimos tú y yo. Pero a diferencia tuya, entre muchas otras diferencias de condición humana, yo soy su amigo y me cortaría los diez dedos antes de teclear algo que públicamente denigrara a Ángel Santiesteban, sobre todo si detrás de este juicio incluso tú admites que estaba la Seguridad cubana.
¿Entonces, Yoss? ¿Por qué ese arrebato de mierda puesta sobre el papel? Si jamás abriste la boca en su favor o el de cualquier otro ser humano que mereciera la pena; si no hay causa justa que tú hayas defendido de forma pública, sin enreditos de lengua ni palabritas de doble sentido; si admites que, según tú, un empujón o una amenaza a una mujer en Cuba es cosa de todos los hombres, ¿cómo justificas tu libelo acusador? No te burles de nuestra inteligencia.
Y a propósito de inteligencia: algo muy fuerte habrá detrás de ti. A saber qué o quiénes te atormentan. A saber si tus demonios serán los de la envidia al éxito, la envidia al dinero, la envidia a las mujeres, o el temor a desobedecer otros designios. Al final todo se sabe. Y ahora que has entrado en el privilegiado círculo de los echadores pa´lante más famosos de la literatura cubana, no nos olvidaremos de ti. ¿Alguien encontrará tu nombre alguna vez, en un folio con un numerito al costado, con una palomita marcando una importante colaboración? Tú y yo estamos seguros: se sabrá alguna vez.
Mientras tanto, vive convencido de algo: ya eres famoso. Ya trascenderás. Ya hiciste la obra de tu vida. Creaste un documento único. ¡Te puedes dar por satisfecho, Yoss! Angelito te respondió con un respeto que no merecías desde esa granja que describes como el Meliá Cohiba. En lo adelante, puedes incluir en tu honorable currículum, junto a los premios Calendario y David, y alguno que otro de esos con los que te haces la paja mental de llamarte escritor, el Premio de la Garganta Profunda, si no es que antes lo merecías ya, por razones diferentes.
Como esta carta no va dirigida a José Miguel Sánchez, Yoss, sino a quienes leyeron el “Yo Acuso” de Yoss, lamento no poder pedirle al menos algo de forma directa: que retire de su blog la foto con que acompaña su documento. Esa foto de Angelito, hoy la más conocida en Internet, es un recorte que hice yo mismo para publicar un texto sobre su último libro de cuentos. En la original, estamos Ángel, yo en medio, y Erwin Caro, otro enorme amigo, a nuestra derecha.
Me asquea pensar que Yoss tomara una imagen donde Ángel estaba a mi lado para acompañar su acto de miseria. Pero qué se le va a hacer. Quiero creer que de alguna manera, esta foto me adelantaba que yo debería estar cerca de él cuando los nuevos Brutus aparecieran por el horizonte. Dentro de muy pocos años más, deberemos tomarnos otra para el futuro.



LA PIEDRA POLÍTICA…Y EL TEJADO DE VIDRIO COMÚN (CARTA ABIERTA A ÁNGEL SANTIESTEBAN PRATS)
Por José Miguél Sánchez/ Yoss

Hermano, amigo, Angelito… hace semanas que quería escribir sobre ti, sobre tu caso, pero los avatares habaneros y nacionales de la Feria del Libro me fueron obligando a postergarlo, hasta hoy. Aunque también, no lo negaré, tuvo su parte de culpa la natural renuencia a tener que poner en blanco y negro algunas verdades dolorosas.
El escritor José Miguel Sánchez, Yoss, residente en La Habana.
El escritor José Miguel Sánchez, Yoss, residente en La Habana.
Juicio y prisión. Cinco años, Angelito, por asalto y agresión a tu exposa… sinceramente, a primera vista parecen muchos, hasta demasiados, por un delito en el que, con perdón de las feministas, en nuestro país machista leninista ha incurrido alguna que otra vez hasta el más pinto de la paloma. Aunque, claro, si en nuestro enrarecido y a veces simplemente arbitrario sistema penal, por hurto y/o sacrificio ilegal de ganado mayor echan entre 10 y 15 años ¿de qué va a asombrarse uno si, por una vez, cargan también la mano con la violencia de género?

He sabido que desde el 28 de febrero (¿estaban esperando a que terminara la Feria del Libro en La Cabaña para evitar escándalos internacionales? no me extrañaría) ya estás cumpliendo condena, y que, para mi alegría, no exactamente entre rejas, en el Combinado del Este ni alguna de esas prisiones de otras provincias a las que suelen enviar a los reos, probablemente para hacerle más difícil a sus familiares la tan esperada visita, sino relativamente cómodo, en una granja. Y que, si mantienes buena conducta, (y confío en que tu terquedad no te lleve a lo contrario, ni a convertirte en un preso “plantado”, gente cuya actitud respeto, de todos modos…)  tal vez en dos o tres años puedas merecer la libertad condicional. Por si fuera poco, tampoco debes temer que tus colegas de galera te traten demasiado mal, ni abusen sexualmente de ti, como se sabe que acostumbran a hacer con pedófilos y violadores.

Así que, a fin de cuentas, no han sido tan duros contigo ¿no? qué alivio, para todos los que te queremos. Y sólo queda esperar.

Porque, vamos a poner los puntos sobre las íes (y también sobre las jotas, para que no haya discriminación) el caso indiscutible es que, diga lo que diga la disidencia, ERES CULPABLE.

Y no hablo de culpable de pensar diferente, de tu blog no gubernamental Los Hijos que Nadie Quiso, de no callarte… que de serlo, serían delitos por los que podrías entrar en la celda con la frente muy alta. Porque, que conste bien claro, comparto tu opinión de que muchas cosas no funcionan como deberían en Cuba, de que necesitamos cambios urgentes y drásticos, de que hay que denunciar, porque quien se calla se vuelve tácito cómplice. Y en este blog mío trato de hacer lo mismo, sin odio, sin resentimiento. Convertirme en lo que se supone que debe ser un intelectual en toda sociedad: una conciencia crítica.

Gracias, Angelito, por mostrarnos que el camino que Yoani abrió con su hoy archifamoso Generación Y no está vedado a los escritores de aquí dentro, aunque sean premios UNEAC y Casa de Las Américas, como tú, y por cierto que, para más mérito, con sendos libros bien “incómodos” para el sistema: sobre Angola y sobre las cárceles cubanas..

Aprovecho para dejar constancia aquí de que, por tu valor, tu laboriosidad y tu generosidad,  siempre has sido para mí un modelo de narrador y de persona. Como mismo he admirado, como todo buen cubano, y reconozco que incluso envidiado alguna que otra vez, tus talentos a veces algo matreros de negociante y “luchador”… que, en estos tiempos convulsos que corren, te han convertido en todo un magnate cuentapropista… que ya se vale, ahora que los macetas no son tan enemigos del pueblo como antes, sino gérmenes de pequeños empresarios. A fin de cuentas, en la filosofía callejera cubana, siempre es mejor estafar un poco que ser estafado ¿no? Mejor martillo que yunque, y si alguien tiene que perder, no ser uno ¿no?

Y ya hablando directamente de política, aclaro también que si por momentos no he estado de acuerdo con tu grado de compromiso con la disidencia y los grupúsculos y la SINA, nunca te he criticado por ello: es tu elección, tu camino personal… y la clave de la democracia, como dijo un ilustre cuyo nombre ahora no me viene a la mente, es que aunque no esté de acuerdo con todo lo que dices, defienda hasta la muerte tu derecho a decirlo.

Pero… ay, Angelito ¿Por qué no tuviste en mente ese refrán popular de “tejado de vidrio no tire piedras al vecino”? Tan bien, si no mejor que yo, sabías cómo opera a veces nuestra tan mentada Seguridad: muchos disidentes han ido a parar tras las rejas las primeras veces acusados de delitos comunes tan absurdos y nimios como receptación o venta ilícita de mercancías tan peligrosas como… la leche, antes de empezar con su verdadero historial de prisión como opositores al régimen.

Entonces, si estabas tirando piedras políticas, si sabías que te estaban cazando, si ya ese nunca aclarado asalto callejero de hace un par de años que te costó la fractura de un brazo te demostró que te tenían en la mirilla ¿cómo te descuidaste de esa manera? ¿cómo pudiste dejar que las pasiones te cegaran así?

Felix Dzherzinski, el tan mentado fundador de la Cheka, luego convertido en siniestra KGB, decía que para la lucha había que tener cabeza fría y corazón ardiente. No sé si escribió en alguna parte que también era necesario que la primera controlara al segundo.

Metiste la pata, bróder. Cualquiera se enamora, y alguna que otra vez discute con su adorado tormento y hasta llega a las manos, y pierde los estribos… pero tú perdiste hasta el caballo, hablando en buen cubano. Todos conocíamos tu carácter obsesivo, rondando lo psicopático, y bien que te advirtieron los que más te quieren, como el Chino Heras y Sacha, tus grandes amigos, casi tus padres, por los que tanto has hecho y que tanto han hecho por ti, que pararas con ese encarne, que no persiguieras más a la madre de tu hijo, que nada bueno podía salir de eso. Pero no, tú seguiste, seguiste, tal vez con esa extraña sensación de invulnerabilidad que a veces embarga a los que cruzan todas las líneas… hasta que la mierda se desbordó.

¿Asalto y agresión, violencia conyugal? Vamos, Angelito… tú sabes que había para más cargos, para muchos más. Que la persecución, vigilancia y, vamos a llamarlo por sus nombres, hostigamiento y acoso que le montaste a Kenia fue de padre y señor mío. Si hasta resulta irónico: ¿tanto criticar a la Seguridad para ponerte a su misma altura, compadre?

Tú sabes que las cartas amenazadoras, las irrupciones y destrozos en su apartamento, las griterías, las golpizas fueron varias. ¿En qué estabas pensando, man? ¿Qué por ser la madre de tu hijo era tu propiedad incluso después de separados, que podías decidir lo que hacía o no en su vida, que te lo iba a tener que aguantar todo sin denunciarte? Entre marido y mujer nadie se debe meter, reza la sabiduría popular machista cubana, y por eso me culpo, como seguramente se culpan todos tus amigos de verdad, de no haber intervenido con más, de no haberte llamado a la cordura de modo más convincente, de no haber evitado que llegaras a los extremos que llegaste. Porque palabras duras no rompen huesos, pero las galletas y piñazos sí… y llevan a quien las da a la cárcel.

Ay, Angelito, mi hermano… el refranero popular dice también que el que la rompe la paga. Y, como Chacumbele, tú mismitico te mataste, te metiste en las patas de los caballos, te lo buscaste. La Seguridad estaba buscando una causa para enjaularte, y tú se las serviste en bandeja de plata. Mejor, ni pintado.

Metiste la pata hasta el cuello y tú lo sabes. Ojalá estos años te sirvan para reflexionar, que saques alguna enseñanza del error, y que no te ahoguen en el odio. Porque ahora no tiene sentido que la disidencia y el exilio alboroten a tu favor, diciendo que todo es un burdo montaje, una malévola estratagema del castrismo, una maraña de la Seguridad, etc… sin duda la mano de nuestro G2 está ahí ¿quién lo discute? pero la verdad es que por esta vez eres cualquier cosa menos inocente.

De hecho, Angelito, eres tan culpable como los Cinco Héroes, esos pobres cubanitos de la Red Avispa, sacrificados en el altar de la política cuando el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate. Y si ridículo y vergonzoso es que nuestro gobierno todavía se desgañite clamando por su libertad, a despecho de la regla de oro no escrita del espionaje (si los agentes tienen éxito, no se les pueden dar medallas públicamente; si fracasan, su gobierno tiene que renegar de ellos para no implicarse en el descrédito de una guerra sucia) igual de tonto es que la mitad de la disidencia cubana quiera presentarte como una inocente víctima de las maquinaciones de nuestro Estado.

Culpables son ellos, culpable eres tú.

Tu causa, mi hermano… la común, no la política, era desde el principio indefendible. Probaste con abogados, declaraciones, claro… era tu derecho, sí, pero, seamos francos, nunca fue sino el patético derecho al pataleo de los ahorcados. ¿Que estaba amañado el juicio? No lo creo: ni falta que hacía. Por una vez, seamos francos, se hizo justicia. ¿Entonces, ahora?
Aguantar, Angelito… no te queda más.
Pero, para que lo sepas; aún sabiéndote culpable sigo siendo tu amigo, y no voy a negarte el saludo ni mucho menos… no se lo negué a Raúl Capote cuando se reveló como el agente Daniel de la Seguridad tras tantos años de envolverse en la piel del escritor disidente engañando a Malanga y su puesto de viandas; menos entonces te lo voy a negar a ti. Porque para mí la amistad y la cultura están por encima de la política.

Así que si hay que ir a verte a la granja, a la cárcel, a dónde sea, que cuenten conmigo. Lo mismo que cuando salgas. Porque amigo en las buenas es cualquiera… en las malas es cuando se sabe quien pone el corazón de verdad por ti. Malas como las que estás pasando ahora, te lo merezcas o no, hermano.

Nada ha pasado entre nosotros Angelito. Sigo admirándote y siendo tu amigo. Cualquiera va a la cárcel ¿verdad? Y ojalá que el resto de la sociedad, cuando cumplas tu condena, tampoco te marque con el estigma de los presidiarios, a quienes tan bien retrataste en tu libro del premio Casa de Las Américas.

Soy un optimista incurable ¿sabes? No puedo resistirme a pensar positivo… quién sabe, tal vez, como recomendaba Antón Arrufat en el título de uno de sus libros, puedas hacer de la necesidad virtud, y de esta prisión salga tu próxima novela ¿tal vez Premio Alejo Carpentier dentro de algunos años?

Ya veremos. Ahora lo importante, hermano, es mirar al futuro… y seguir escribiendo. Porque, si Dichosos los que lloran, más dichosos los que escriben ¿no?


Publicado por Café Fuerte