Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta desocupados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desocupados. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de julio de 2012

Cuba cambia, pero ¿hacia dónde?

Cuba cambia, pero ¿hacia dónde? 
Una mujer vende flores en un puesto perteneciente a una cooperativa agrícola en La Habana. ALEJANDRO ERNESTO / EFE 

Raúl Castro aún no ha definido el modelo de las «lentas» reformas  

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO CORRESPONSAL | LA HABANA.


A cuatro años del comienzo de las reformas económicas en Cuba, la velocidad de su aplicación suscita división de opiniones. Mientras quienes esperan mayores cambios critican su lentitud, el Gobierno de Raúl Castro defiende su decisión de avanzar «sin prisas pero sin pausas» para no cometer «errores estratégicos».
La semana que termina, tanto el presidente Castro como su vicepresidente, José Ramón Machado Ventura, se refirieron al asunto. Este último fue particularmente duro al vincular las censuras con la contrarrevolución. «Los enemigos de la Revolución -tanto los de fuera como los de dentro-, bajo la sombrilla de la crítica hacia una supuesta lentitud o poca audacia de las medidas adoptadas, ocultan sus verdaderas intenciones de restaurar el régimen de oprobio existente hasta 1959». Para Machado Ventura, no se trata de «resolver un problema a costa de crear otro, sino de encontrar soluciones definitivas para no retroceder posteriormente».
El eje de la «actualización» es traspasar la carga del Estado a la iniciativa privada. La operación comenzó con la entrega de tierras en usufructo, el levantamiento de «prohibiciones absurdas» vinculadas al consumo como el acceso a la telefonía móvil, a hoteles internacionales y al alquiler de coches, y se amplió el trabajo por cuenta propia en más de 180 actividades. Pero se resiste el «cambio de mentalidad» y surgen tropiezos al aplicar las medidas, básicamente porque los precios de todo son elevados y los salarios siguen sin subir.
Salvo para los 390.598 autónomos de junio de este año -233.227 más que en septiembre de 2010- y los 150.000 cubanos que han recibido tierras en usufructo, la inercia, los bajos salarios, la «indisciplina, el desorden y la impunidad», en palabras de Castro, inciden en que muchos trabajadores estatales consideran normal «desviar», es decir, robar al Estado para vender en el mercado negro y completar la economía familiar, perpetuando la filosofía del 'resolver' (sobrevivir más allá de los límites oficiales).
Sin embargo, hay trabajadores que se sienten realizados cuando han podido pasar de alquilar un cuarto en su casa a completar un curso de confección de artesanías que venden en un puesto callejero. Y, para no depender de la meteorología, ahora quieren abrir establecimiento propio aprovechando las facilidades crediticias.
La fisonomía de las ciudades ha cambiado desde que a finales de 2010 florecieron los autónomos. Pero junto a la proliferación de 'paladares' (restaurantes) y mercadillos donde lo mismo se venden grifos que películas piratas o ropa y calzado, también han crecido los problemas. No hay mercado mayorista, las aceras se abarrotan de vendedores y la suciedad aumenta.
El Gobierno aprobó el alquiler de locales para pequeños negocios como peluquerías, manicura o reparación de calzado, y la contratación de empleados. Para no sufrir grandes reveses, el Ejecutivo gusta de comenzar con los 'planes piloto', como con el servicio de taxis o las barberías. Una prueba que, si funciona, se extiende; y si fracasa, el Estado salva la cara.
Investigadores del Centro de Estudios de la Economía Cubana sostienen que las reformas se desaceleraron porque el Gobierno tiene pendiente de definir un capítulo clave: hacia qué tipo de país se avanza y cuáles serán las principales líneas maestras para construir ese nuevo modelo. Y este semestre comenzará otro experimento más ambicioso: las cooperativas en actividades no agropecuarias. Según el vicepresidente Marino Murillo, se trata de una «forma preferente dentro de la gestión no estatal». Para apoyar la marcha de más de 200 incipientes cooperativas en 2013 se destinarán 85 millones de euros. Un dineral considerando el déficit de liquidez de Cuba y que la crisis mundial dificulta la obtención de créditos.
Asignatura pendiente
Entre las reformas más significativas figuran también la legalización de la compra-venta de viviendas y coches usados y una nueva Ley Tributaria que, entre otras cargas, contempla el impuesto aduanero que penaliza los bienes y productos destinados a la venta en tenderetes particulares o a domicilio. Son similares a los que ofrecen las tiendas oficiales pero bastante más baratos.
La asignatura pendiente es la anhelada reforma migratoria que obliga a los cubanos a tener una 'carta de invitación', un 'permiso de salida' y a permanecer no más de 11 meses fuera de la isla. Según Castro, la «cuestión no ha sido relegada» sino que «hemos continuado profundizando para su gradual flexibilización, teniendo en cuenta los efectos asociados y el escenario internacional». Y todo ello sin dejar «espacio a los cantos de sirena que nos llaman al desmontaje inmediato del socialismo» y a imponer «terapias de choque» que «pondrían en peligro la estabilidad de la nación» que promete mantener socialista y próspera, aunque esto sea mucho más difícil.
Publicado por La Verdad  



domingo, 29 de julio de 2012

Breve historia de una desempleada cubana

Iván García QuinteroPor Iván García Quintero ivangquintero@yahoo.es

Las medidas de austeridad económica del régimen cubano han creado un ejército de "disponibles", como llama el Gobierno a los nuevos expulsados del sistema estatal


Crédito foto: Reuters


En materia de siglas no hay quien le gane al gobierno de los Castro. Repasemos algunas. PCC, FMC, CDR, DSE, DTI, MININT, MINFAR, MINED, CTC, ANAP, ICRT, UNEAC, ICAIC... En cuanto a la jerga oficial, sencillamente, sitúan el idioma castellano en otra dimensión.

Al robo grosero en tiendas o empresas les llaman ‘pérdidas’ o ‘faltantes’. Si una tarde el jefe de una obra carga un camión repleto de baldosas y lo guarda a buen recaudo en el garaje de su casa, eufemísticamente, se cataloga como ‘desvío de recursos’.

Los disidentes son ‘contrarrevolucionarios’. Y a los desempleados les denominan ‘excedentes’ o ‘disponibles’. Y de ellos queremos hablar.

Les presento a Gloria, 49 años, licenciada en contabilidad, quien hace dos semanas engrosó la lista de parados cubanos. Ella es una, entre el millón y medio de desempleados, que en un plazo de 3 años el Gobierno del General Raúl Castro prometió echar a la calle para adelgazar las voluminosas plantillas estatales.

Cuando se creó la comisión “encargada de estudiar los expedientes de aquellos compañeros que quedarían disponibles”, cuenta Gloria, en su empresa comenzaron a hacer quinielas.

Nadie se sentía seguro. Los que usualmente inflaban pecho, orgullosos de haber participado en batallas en la selva africana, también caminaban cabizbajos y preocupados por los pasillos.



















No era mérito suficiente haber gritado gruesas ofensas en los actos de repudio periódicamente armados contra las Damas de Blanco. Tampoco los viejos diplomas y medallas de calamina que daban fe de la lealtad con el régimen. Ahora lo que importa son los intereses de la empresa y en particular la ‘idoneidad’, otra jerga oficial.

Cuando a una mujer como Gloria, de 49 años, que se ha pasado toda su vida levantándose a las 6 de la mañana, desayunando café sin leche y pan con aceite y ajo; llegando a las 5 de la tarde a su casa, sin una bombilla o unos bolígrafos hurtados; cenando arroz, frijoles y lo que aparezca; viendo culebrones de turno, y a mitad de la novela dormirse, un tipo con voz engolada le dice que a partir de esa fecha queda “disponible”, el mundo se le viene abajo.

En la soledad de su habitación lloró abatida. Sin aspavientos ni dramas. A sus 49 años se enfrenta a una realidad para la cual no estaba preparada. Ganaba un salario mensual de 450 pesos y una estimulación de 27.50 en moneda convertible. Además, diariamente le daban una merienda y un litro de refresco que vendía en 45 pesos, buscándose 225 pesos extras cada semana.

Divorciada hace años, Gloria mantuvo sola a su hija, algo habitual en el escenario cubano. Jamás se robó una hoja de papel ni falsificó o adulteró cifras o cuentas bancarias. Pero la empresa fue tajante.

De nada valió la apelación. Un mes de sueldo y la opción de trabajar en una oficina a muchos kilómetros de su casa, sin transporte, con un salario de 264 pesos y cero estimulación en divisas. Sacó la pequeña calculadora. De aceptarlo, de un golpe pierde 186 pesos y 27 cuc.

Que para Gloria no es poca cosa. Encima, cada día perder 3 horas, en el viaje de ida y vuelta en un atiborrado ómnibus urbano. ¿Qué hacer?

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Entre las opciones, barajó montar un aula para repasarle matemáticas a niños de primaria. Llevarle las finanzas a algún trabajador por cuenta propia. O sentarse a ver culebrones y dejar que todo se vaya a la mierda. De momento, no quiere pensar en su futuro. Comenzará a trabajar en la distante oficina en el mes de agosto. El dinero extra aún no sabe cómo obtenerlo legalmente. Ya verá.


Una buena contadora puede ser útil para camuflar los robos de los burócratas corruptos. Pero su padre estibador y su madre costurera le inculcaron honestidad y moralidad. Unos valores a los que Gloria no va renunciar, a pesar de haberse convertido éstos en un fardo pesado.

Pero tiene que vivir. En una sociedad que ya no le garantiza nada. Y a la que debe aplaudir. Una cosa le queda claro: no quiere oír hablar de los hermanos Castro ni de su revolución.

Gloria los culpa por su vida gris, de café sin leche y pan con aceite y ajo en el desayuno, y una frugal comida diaria.
 
Publicado por Infobae