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miércoles, 22 de agosto de 2012

#HayUnCamino Cristina quiere ser como CHávez


El discurso sensiblero de Cristina Fernández


El discurso sensiblero de Cristina Fernández

La Presidenta argentina cada vez confunde más lo público y lo privado. ¿Imita a Eva Perón en el uso del lenguaje popular?


Lo primero que alguien pensaría al tratar de evaluar el cambio en el discurso de Cristina Fernández, es que está tratando de parecerse cada vez más a su homólogo venezolano, el presidente Hugo Chávez.
Emulación, un sincero deseo por hablar desde el lugar del pueblo o simplemente marketing electoral: como quiera que sea, los analistas coinciden en algo y es que el discurso de la presidenta cada vez está menos “acartonado” e informal, aunque no sea ese el asunto que la mantiene aún en un rango aceptable dentro del favoritismo del pueblo argentino, sino el comportamiento de su gabinete en términos ecónomicos.
Citado por Pablo Mendelevich en La Nación de Argentina, el sociólogo Eduardo Fidanza sostiene que “El discurso de Cristina Kirchner cada vez se hace más subjetivo, más sensiblero. Al hiperpresidencialismo, característico del sistema político argentino, hay que agregarle el hipersubjetivismo. La Presidenta cada vez confunde más lo público y lo privado. Van quedando de lado los procedimientos objetivos relacionados con la administración del Estado”.





¿Estará la presidenta imitando entonces a su diva, Eva Perón en el uso del lenguaje popular? Luis Alberto Romero, autor de Breve historia contemporánea de la Argentina cree que no: “Evita era muy cuidadosa en el lenguaje de los discursos públicos; sí hay registros de que con sindicalistas o diputados, en privado, usaba un tono zafado y patronal, con ese tuteo que espera que el otro le conteste «señora», es decir, donde no está implícita la reciprocidad”.





¿Querrá entonces la presidenta igualar al presidente venezolano, bien conocido por sus kilométricos y cáusticos discursos? Pues parece que sí, a decir de la analista Graciela Römer; aunque advierte : “No se trata de una banalización, sino de un intento de lograr un lenguaje parecido al de Hugo Chávez, que habla desde el lugar de la gente. Por eso se pone de un lado y de otro de la interlocución, presentándose como si fuera uno más del auditorio”.
No obstante, Mendelevich arroja un dato sorprendente que definitivamente la pone por encima del presidente Chávez: “Muchos discursos de Cristina Kirchner tienen alrededor de 3000 palabras. Si ella pensara algún día en recopilarlos a todos, la edición consumiría alrededor de dos tomos por mandato (1.440.000 palabras). Cada tomo del tamaño de una Biblia”.





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Publicado por El Político

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